Relleno de surco nasogeniano: por qué hoy se evita como primera opción
El relleno directo del surco nasogeniano fue durante años una de las técnicas más utilizadas para rejuvenecimiento facial. Sin embargo, hoy sabemos que no siempre es la mejor estrategia.
En muchos casos, rellenar directamente el surco puede generar un resultado poco natural y hacer que el rostro se vea más pesado en lugar de más rejuvenecido.
¿Por qué puede empeorar el resultado?
El surco nasogeniano no aparece solo por una línea o un pliegue. Es consecuencia de cambios estructurales en el rostro:
- Descenso de la mejilla
- Pérdida de volumen en tercio medio
- Alteración del soporte facial
Si se rellena directamente el surco sin tratar la causa, lo único que se logra es agregar volumen en una zona que ya está comprimida.
El efecto “cara pesada”
Uno de los problemas más frecuentes del relleno directo del surco es que termina generando:
- Pérdida de definición facial
- Exceso de volumen en la zona media
- Aspecto artificial o sobrecargado
En lugar de levantar el rostro, muchas veces lo “empuja hacia abajo”.
Nuestro enfoque actual
Hoy abordamos el surco nasogeniano de forma indirecta. En la mayoría de los casos, el problema no es el surco en sí, sino la estructura que lo sostiene.
Por eso priorizamos:
- Reposición de volumen en mejilla
- Mejora del soporte facial
- Estimulación de colágeno
Esto permite suavizar el surco de forma natural, sin sobrecargar la zona.
Alternativas que solemos preferir
- Bioestimuladores para mejorar estructura y soporte.
- Tratamiento de mejilla en lugar de tratar directamente el surco.
- Radiofrecuencia médica para mejorar firmeza.
Muchas veces, esto genera un resultado más natural y duradero que rellenar directamente la línea.
¿Entonces nunca se rellena el surco?
No. Puede utilizarse en pequeñas cantidades, en casos específicos y como complemento, no como tratamiento principal.
La clave está en entender que el surco es una consecuencia, no el problema principal.
Conclusión
El relleno de surco nasogeniano no es un mal tratamiento, pero sí es uno de los más mal indicados cuando se utiliza de forma aislada.
Hoy priorizamos un enfoque estructural que permita rejuvenecer el rostro sin generar volumen innecesario ni alterar la armonía facial.