Las opiniones sobre presoterapia suelen ser buenas cuando se habla de liviandad, descanso o menor pesadez. El problema aparece cuando esa sensación agradable se confunde con tratar celulitis.
Qué suelen contar las pacientes
Muchas pacientes describen la presoterapia como algo placentero: sensación de drenaje, piernas más livianas, menor tensión. Ese bienestar es real. Lo que varía mucho es si eso se tradujo en un cambio visible en la textura de la piel.
Las experiencias más positivas vienen de pacientes que la usaron para edema o retención linfática. Las más decepcionantes, de quienes esperaban modificar la celulitis y no encontraron un cambio sostenido.
Lo que puede mejorar
Puede haber alivio de pesadez, reducción transitoria del edema y una sensación de bienestar circulatorio. En pacientes con retención marcada, ese resultado puede ser genuinamente valioso.
Lo que suele decepcionar
La decepción aparece cuando se espera que la presoterapia modifique la arquitectura de la celulitis: los septos fibrosos, la grasa superficial, la calidad de piel. Esos componentes no responden a la presión mecánica de la misma manera que responde el sistema linfático.
Por qué los resultados son tan dispares
Porque la indicación suele ser imprecisa. Cuando se ofrece presoterapia para "todo tipo de celulitis" sin distinguir qué componente predomina, el resultado depende del azar: a quien tenía más edema le va bien; a quien tenía más fibrosis o grasa, le va mal.
Lo que miraría antes de indicarlo
Miraría si la consulta es principalmente por sensación de pesadez y retención, o si es por textura visible y irregularidad de la piel. La presoterapia puede tener un lugar en el primer caso; en el segundo, suele ser insuficiente como tratamiento principal.
Qué haría en cambio
Cuando el objetivo es mejorar textura, firmeza y calidad del tejido de manera sostenida, prefiero orientar hacia un tratamiento médico de celulitis corporal que evalúe qué componente predomina y actúe en consecuencia.
